Crisis alimentaria exige medidas que protejan a población menor de edad
Disminución de jóvenes pobres, ¿espejismo?.
En el mundo entre el 40% y 50% de niños, niñas y adolescentes realizan trabajos forzosos.
Virginia Murillo Presidenta
DNI-CostaRica
VicePresidenta DNI-Las Américas.
Con
asombro medios nacionales e internacionales publicaron este miércoles
que más de tres millones de niños y niñas mexicanos entre los 6 y los
14 años trabajan jornadas de hasta 12 horas en el campo, muchos de
ellos jamás han asistido a la escuela. ¿ Y el resto del mundo? ¿Y Costa
Rica? Parecen las preguntas obligadas.
La
explotación laboral infantil no se limita a México. Según los últimos
datos de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, las personas
menores de 18 años representan entre el 40% y el 50% de todos los
trabajadores que realizan actividades laborales forzosas. Las mujeres y
las niñas representan el 56 % de las víctimas de este tipo de trabajo y
casi la totalidad de las víctimas de explotación sexual con fines
comerciales.
Si extendemos la mirada hacia el
sur de México no vamos a encontrar una realidad muy diferente. La
pobreza afecta a las poblaciones más vulnerable; miles de personas
menores de edad están lejos de las aulas en jornadas de trabajo que
impiden un desarrollo adecuado fÍsico y psicológico. Costa Rica no es
la excepción.
Ante celebraciones con “bombos
y platillos” de una disminución en el porcentaje de hogares pobres (
del 20% a cerca del 16,5%, Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples)
salieron las voces de la advertencia sobre las limitaciones de esta
encuesta para medir un fenómeno multifactorial, aún más en el caso de
los adolescentes. Según este mismo instrumento en el 2007 se
registraron menos personas entre los 12 y los 17 años en condiciones
de pobreza. ¿Espejismo? ¿ Debilidad de la Medición?
Un
poco de ambos. Es cierto que Costa Rica sobresale del resto de
Centroamérica con porcentajes menores en materia de desigualdad, pero
también es cierto que las políticas asistencialistas, como el programa
avancemos, si bien alivian de momento, no han sido suficientes para
mejorar la calidad de vida de nuestros jóvenes y su exclusión del
sistema educativo.
Costa Rica merece más. Si
orgullosos recordamos al mundo en cuanta celebración mundial hay
nuestra tradición por el respeto de los derechos humanos, ese ejército
de niñas, niñas y adolescentes merece un esfuerzo mayor de parte de
todos que asegure el ejercicio pleno de sus derechos.
Ya
lo dijo el presidente Arias, se avecinan tiempos difíciles; la crisis
alimentaria ya está golpeando a las naciones más pobres y de nuevo,
las personas menores de edad y la mujeres se exponen a ser, el rostro
de la tragedia. ¿Qué medidas se están aplicando? ¿Cómo evitar que la
crisis se traduzca en más jóvenes fuera de las aulas para trabajar ? No
basta con advertirlo, hace falta empezar a actuar.