5. El proceso de Cumbres de las Américas
El proceso de Cumbres de las Américas se ha convertido en una herramienta de diálogo de máximo nivel, que orienta al sistema interamericano. Por más de una década, los Jefes de Estado y de Gobierno de las 34 democracias americanas se han reunido periódicamente para debatir sobre las prioridades económicas, políticas y sociales del hemisferio y establecer metas comunes.
La Cuarta Cumbre de las Américas, que se realizó el 4 y 5 de noviembre de 2005 en Mar del Plata, Argentina, se concentró en un tema que abordó varios retos apremiantes: “Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática”. En su alocución ante los líderes de la región, el Secretario General de la OEA José Miguel Insulza resaltó la importancia de una política pública eficaz, para poder superar la pobreza y la desigualdad. Los gobiernos, dijo, deben crear un clima conducente a la inversión, con reglas claras que abran los mercados y reduzcan la burocracia; también deben adoptar políticas que ayuden a sacar a la gente de la pobreza y satisfacer sus necesidades básicas. “La tarea fundamental de la política y los políticos es resolver los problemas de la gente y no generar más problemas”, agregó.
La Declaración y el Plan de Acción de Mar del Plata, adoptados al finalizar la reunión, afirman la importancia de sólidas políticas macroeconómicas y el papel central del sector privado en el fomento del “trabajo decente” y el combate a la pobreza, destacando el impacto positivo de las micro, pequeñas y medianas empresas. Asimismo, la declaración identifica varios desafíos que deberán enfrentar los países, como la necesidad de abolir el trabajo infantil, proteger a los trabajadores migrantes del abuso de los derechos humanos, combatir la discriminación basada en el género y el racismo, y ofrecer oportunidades de educación y capacitación.
El gobierno de Trinidad y Tobago auspiciara la V Cumbre de las Américas en 2009.
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